Cuánto cuestan las fugas de aire comprimido en una fábrica

Una fuga no hace ruido en la cuenta de resultados, pero está ahí cada mes. Ponerle número es el primer paso para justificar su reparación: y los números, casi siempre, sorprenden.

Una fuga es un motor que no para

Cada fuga de la red obliga al compresor a producir un aire que nunca se usa. Y lo hace sin descanso: 24 horas al día, 7 días a la semana, también en fin de semana y en vacaciones si la instalación queda presurizada. Son 8.760 horas al año de consumo eléctrico puro sin ninguna contrapartida productiva.

Cuánto escapa por un agujero pequeño

El tamaño engaña. Una fuga de apenas 3 mm de diámetro a 7 bar puede dejar escapar del orden de 600.000 m³ de aire al año. En una red industrial con decenas de racores, mangueras, purgas y conexiones rápidas, las pequeñas fugas se multiplican y su suma se vuelve muy relevante: en instalaciones sin campañas de detección, es habitual que representen una parte importante de todo el aire generado.

De metros cúbicos a euros

Para convertir el aire fugado en dinero hacen falta tres datos: el caudal estimado de cada fuga, las horas de funcionamiento y el coste específico de producir aire en tu planta (que depende del rendimiento del compresor y de tu tarifa eléctrica). Con ellos, cada fuga tiene un coste anual concreto en euros. Es exactamente lo que hace una auditoría de fugas: no estima un porcentaje genérico, sino que pone precio fuga a fuga. Puedes hacer una primera aproximación con nuestra calculadora de coste de fugas.

Por qué se acumulan tantas fugas

Las fugas aparecen donde hay movimiento y desgaste: racores rápidos que se aflojan, mangueras que envejecen y se agrietan, purgas manuales que quedan entreabiertas, juntas que se resecan, roscas mal selladas. Como cada una es pequeña e inaudible entre el ruido de la fábrica, nadie las repara hasta que alguien las busca con la herramienta adecuada.

Detección y reparación

La detección se hace por ultrasonidos, con la planta en marcha: el detector capta el silbido ultrasónico de la fuga que el oído no percibe. Cada fuga se etiqueta, se estima su caudal y se prioriza. Después se reparan primero las grandes y accesibles, que concentran la mayor parte del ahorro. Como las fugas reaparecen, conviene repetir la campaña de forma periódica e integrarla en el plan de mantenimiento.

El retorno de repararlas

Reparar fugas es la mejora de eficiencia energética con el retorno de inversión más rápido de cuantas existen en aire comprimido: el coste de localizarlas y repararlas suele recuperarse en pocos meses de ahorro eléctrico. Por eso es siempre el primer paso que recomendamos antes de plantear inversiones mayores.

Preguntas frecuentes

¿De verdad una fuga pequeña cuesta tanto dinero?
Sí, porque trabaja todas las horas del año. El coste no está en el tamaño de la fuga, sino en que nunca para. Sumadas, las pequeñas fugas de una red suelen ser la mayor pérdida evitable.
¿Cómo sé cuánto pierdo por fugas?
Una auditoría de fugas por ultrasonidos cuantifica cada una en caudal y en euros con tu tarifa. También puedes hacer una estimación inicial con una calculadora de fugas.
¿Cada cuánto conviene buscar fugas?
Como norma general, una vez al año; en redes grandes o con muchos puntos flexibles (mangueras, racores rápidos), cada seis meses.

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